Bestiario Galáctico No.7: Los Ummitas

 

 

 

Cuando el extraterrestre no baja del cielo

El caso Ummo no entra por los ojos. Entra en la mente del imaginario colectivo.
No hay platillos espectaculares, no hay cuerpos disecados ni fotografías borrosas en el desierto. Pero hay cartas, diagramas, lenguaje técnico y autoridad intelectual.
 

Si algo distingue al fenómeno ummita del resto del folklore ufológico es que no pidió fe ciega en la realidad del cotacto, solo se requiere quizás... comprensión. No es el clásico caso de seres humanoides con características extrañas como los grises o los reptilianos, según se dice, los Ummitas pueden estar entre nosotros como gente común sin que nos demos cuenta.

Ellos se describen a sí mismos como seres antropomorfos, físicamente indistinguibles de los humanos a simple vista. No hay piel verde, ni ojos almendrados, ni cabezas desproporcionadas. Esa ausencia de exotismo no es un defecto narrativo,  parece más una estrategia.

Atribuyen a su especie una estructura social altamente racionalizada, sin religiones institucionales, sin jerarquías políticas tradicionales y con una fuerte orientación científica. Su biología, según sus propios textos, comparte similitudes funcionales con la humana, aunque con diferencias internas en el sistema nervioso y reproductivo.

Nada de esto puede comprobarse. Sin embargo, todo está descrito con una frialdad técnica que parece todavía tener cierta influencia en algunos grupos que aseguran que los Ummitas aún envían mensajes a la humanidad.

Los Ummitas afirman proceder de un sistema estelar binario conocido como Wolf 424, situado a aproximadamente 14 años luz de la Tierra. Esta elección no es casual, Wolf 424 era, en los años 50 y 60, un sistema poco conocido pero científicamente real, lo suficientemente oscuro para evitar refutaciones rápidas, pero lo bastante concreto para sonar serio.

Aquí aparece uno de los primeros indicios clave del fenómeno, el conocimiento científico de referencia siempre va un paso por detrás del consenso académico, pero nunca demasiado lejos como para volverse absurdo.


Cronología del fenómeno

El caso Ummo emerge públicamente en la España de los años 60, en pleno contexto de dictadura, aislamiento cultural y hambre de modernidad intelectual. Diversos científicos, ingenieros, médicos y académicos comienzan a recibir cartas mecanografiadas firmadas con un símbolo peculiar con una forma parecida a una letra H atravesada por una línea vertical, supuestamente el ideograma de Ummo.

Estas cartas no hablan de invasiones ni de advertencias apocalípticas. Hablan de:

– Física teórica
– Sociología comparada
– Neurociencia
– Filosofía del conocimiento
– Organización social

El fenómeno se extiende durante décadas, acumulando miles de páginas, muchas de ellas increíblemente densas. No se trataba de textos para crédulos, eran textos para lectores pacientes, lo que le dió en su momento un gran peso y credibilidad al caso.


Contactos y receptores clave

A diferencia de otros relatos de contacto, los Ummitas no eligieron granjeros ni niños, sino intelectuales. Personas con formación técnica que, en muchos casos, no creían en extraterrestres antes de recibir las cartas.

No hubo un “contactado estrella” al estilo clásico. Hubo una red dispersa, fragmentada, donde cada receptor tenía solo una parte del rompecabezas. Esto evitó liderazgos claros y, al mismo tiempo, reforzó la sensación de autenticidad.

Si esto fue un engaño, fue uno diseñado por alguien que entendía muy bien la psicología del escepticismo.

Uno de los aspectos más fascinantes del caso Ummo es su uso del lenguaje. Los textos combinan terminología científica real con neologismos propios, ecuaciones incompletas y conceptos difíciles de verificar.

No se trataba del lenguaje de un charlatán, es el lenguaje de alguien que sabe lo suficiente como para parecer legítimo, pero no tanto como para ser fácilmente desmontado.

¿y si Ummo no buscaba convencer, sino estimular pensamiento?
¿Y si el objetivo no era ser creído, sino ser discutido?


Con el paso del tiempo, diversas investigaciones apuntaron a un origen humano del fenómeno. Se identificaron inconsistencias técnicas, errores científicos y contradicciones internas. Finalmente, uno de los principales implicados, José Luis Jordán Peña, reconoció haber sido el creador del fraude.

Pero aquí es donde el caso Ummo se niega a morir.

Porque incluso aceptando un origen humano, quedan preguntas sin resolver:

– ¿Cómo se sostuvo durante décadas sin colapsar rápidamente?
– ¿Por qué involucró a personas con formación avanzada?
– ¿Por qué no buscó dinero, fama ni culto?

Un fraude tradicional busca beneficio, Ummo parece haber buscado impacto intelectual.

 

Hipótesis interpretativas

En el Bestiario Galáctico no dictamos verdades; solo buscamos clasificar posibilidades.

En el caso Ummo, las hipótesis plausibles no son excluyentes:

Experimento psicosocial: una prueba deliberada sobre credulidad, autoridad y pensamiento crítico.

Obra intelectual extrema: una narrativa compleja diseñada como provocación filosófica.

Ingeniería social inadvertida: un fenómeno que superó las intenciones de su creador.

Mito moderno autoconsciente: un relato que se sabía que sería desmontado, pero no olvidado.

Ummo no necesita ser real para ser relevante, la prueba está en que aún hasta nuestros días, el fenómeno sigue teniendo cierto impacto entre los aficionados al fenómeno OVNI

 

El extraterrestre que nunca necesitó existir

Ummo no vino del espacio, tal vez vino del deseo humano de ser tomado en serio por el universo. En un mundo donde los dioses habían muerto y la ciencia aún no daba consuelo, alguien construyó una voz que sonaba superior, distante y racional. Tal parece que solo se buscaba un diálogo con supuestos seres que de alguna manera llenaban los vacios existenciales de la sociedad de los años 60.

Y quizás ese sea el verdadero mensaje del expediente Ummo, no que no estemos solos en el cosmos, tal vez sea el hecho de que no sabemos estar solos con nuestras ideas.

Al igual de con los demonios y los símbolos ancestrales que reflejan nnuestros más profundos deseos y temores, Ummo, sigue reflejándonos.

 

El caso J. L. y los Ummitas en la era digital

Décadas después de que José Luis Jordán Peña reconociera públicamente la autoría humana del fenómeno Ummo, el expediente volvió a mostrar signos de actividad. No desde el correo postal ni desde círculos académicos cerrados, sino desde un territorio mucho más contemporáneo y volátil, las redes sociales.

El divulgador español José Luis Camacho, mejor conocido como J. L., creador del canal de youtube Mundo Desconocido, ha afirmado en distintas ocasiones que mantiene contacto activo con entidades que se identifican como Ummitas, utilizando plataformas digitales como medio de comunicación. Esta afirmación reabre un caso que, para muchos investigadores, había quedado históricamente clausurado tras las confesiones de Jordán Peña.

El punto crítico aquí no es la afirmación en sí, sino su contexto.

 

Un Ummo posterior a Ummo

Las supuestas comunicaciones descritas por J. L. no reproducen exactamente el formato original del fenómeno Ummo clásico. No hay cartas mecanografiadas ni densos documentos técnico-científicos enviados por correo tradicional. El contacto, según se ha expuesto, ocurre mediante intercambios digitales desde la red social X, con mensajes breves, interpretaciones simbólicas y referencias generales al fenómeno original.

Este cambio de medio no es trivial. El Ummo histórico se caracterizaba por una enorme inversión de tiempo, conocimiento técnico y coherencia interna prolongada durante años. El Ummo digital, en cambio, opera en un ecosistema donde la inmediatez, la interpretación personal y la amplificación algorítmica juegan un papel central.

 J. L. ha sostenido que, incluso aceptando que Peña fabricó parte —o incluso la totalidad— del Ummo original, eso no invalida necesariamente la posibilidad de que el fenómeno haya sido posteriormente reutilizado, reinterpretado y “ocupado” por una fuente no humana.

Desde una perspectiva estrictamente crítica, esta postura se inscribe en una lógica frecuente dentro del estudio de fenómenos anómalos, la idea de que un fraude inicial puede convertirse, con el tiempo, en un canal simbólico activo, independientemente de su origen.

No es una afirmación demostrable y tampoco es una afirmación nueva.


 

Referencias consultadas

– Compilaciones documentales del caso Ummo (1966–1990)
– Investigaciones de Ignacio Darnaude
– Análisis críticos de la ufología española contemporánea
– Declaraciones públicas de J. L. Jordán Peña
– Estudios sociológicos sobre creencias ufológicas en Europa

Bestiario Galáctico No.7: Los Ummitas  Bestiario Galáctico No.7: Los Ummitas Reviewed by Angel Paul C. on enero 14, 2026 Rating: 5

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